ejemplo o de cualquier otra zona
susceptible de ser “explorada” y por
consiguiente ser “terreno cazable”.
Villaselán, prácticamente barrio
periférico–oeste de la ciudad de Ribadeo, Dompiñor, Villaframil, San Julián,
Rinlo con su pintoresco puerto y sus casas escalonadas, es templo de autentico
marisco del Cantábrico, sus exquisitas langostas y centollos dan prueba de
ello, y en el entorno del puerto una abundante población de palmípedas
revoloteando y graznando; la gaviota argéntea (laurus-argentatus) y la gaviota
reidora (laurus–redibundus) con otros indi viduos de su especie esperan entre chillidos y cabriolas en el aire la
entrada de los barcos de faenar, para conseguir los desperdicios sobrantes de
la pesca, que son arrojados por los marineros al agua y si se tercia robar
prácticamente de las cajas de pescado limpio y fresco para ser subastado en la
lonja; algún charrán común (sterna- hirundo) menos atrevido merodea por el
exterior esperando algún resto del festín pantagruélico.
En las zonas rocosas próximas a la
costa donde bate y espumea la mar, se
pueden pescar sargos (diplodus-sargus) y en sus arenales en horas nocturnas, la
deliciosa lubina (dicentrarchus-labrax).
La
Rochela
está situada en la misma carretera general aquí observamos que nos acompañaba
la vía férrea de la línea Gijón-Ferrol, un paso a nivel varios puentes de falso
túnel entremezclados con casas y montes de pinos de poca extensión, decoraban
el paisaje de la zona.
Estos montes de pinos, son inasumibles
como posibles zonas de llegada y menos de asentamiento definitivo de las
becadas ya que la proximidad de los núcleos habitados y presencia humana
constante pondrían en solfa su permanencia, aun con estas consideraciones
existen excepciones y de hecho narraremos varios casos de parcelas similares
con interesantes vivencias en zonas de Valle de Oro (Valadouro) y Alfoz–Castro
de Oro.
La
Devesa
(A Devesa), en la cual nos detuvimos con el fin de saludar al compañero de
trabajo y mejor amigo José Vázquez, pero nuestra intención resultó baldía, pues Jose no se desplazó en ese fin de semana desde su domicilio en Avilés
hasta este pueblo donde viven sus padres, y así con el saludo
de rigor a sus familiares y la promesa de nueva visita “sine die”, abandonamos
A Devesa.
Reanudamos la marcha por la Nacional 634,
acercándonos a San Cosme de Barreiros, concejo de transición entre la zona
ribadense y el termino municipal de Villanueva de Lorenzana (Vilanova de
Lourenzá); “La Romántica”.
Por los distintos pueblos y núcleos de
que se sucedían a nuestro paso, atisbábamos con sumo cuidado en el transcurso
de la conducción y sobre todo en los finales o entradas de las agrupaciones
habitables, la existencia como es natural de camposantos /como testimonio
inequívoco de una segunda vida no tangible / siempre acompañados de los
clásicos cipreses centenarios o especie similar. De construcción apretada,
estrechos y erguidos, con cruces y cúpulas puntiagudas y algunos panteones de
afamados mármoles y granitos, y sumamente brillantes que miraban al cielo en
su afán de alcanzar las alturas donde reina el Omnipotente y sus moradores
descansar en la paz eterna.
En alguno de estos cementerios nos detuvimos unos momentos en la proximidad
de la entrada principal, anexa al edificio iglesia, para observar sus puertas artísticas
de fina cerrajería y la de sus muros de cierre, de trabajada verja de
filigrana, al contemplarlas